Capilla de la VIRGEN BLANCA o de la ATALAYA

domingo, 27 de septiembre de 2009

Capilla de La Atalaya -Foto AsturiasVerde-

Edificios históricos
Conocida también como capilla de La Atalaya, de la Virgen de la Blanca o del Buen Jesús Nazareno, se encuentra en el promontorio de la Atalaya, junto al cementerio y al faro. Se puede llegar a través de la carretera de este último. De origen remoto, en el siglo XVII fue objeto de destacadas ampliaciones y reformas; en el XVIII fue sometida a nuevas remodelaciones. Dentro destacan el retablo de Jesús Nazareno, obra barroca del siglo XVII instalada en la capilla mayor, que acoge una imagen de vestir del Nazareno, también barroca de fines del XVII o comienzos del XVIII, y en el ático, un conjunto escultórico polícromo con Santa Ana, la Virgen y el Niño, popularmente conocido como la Virgen de la Blanca, imaginería gótica del siglo XV.
Pocos datos escritos poseemos de lo que fue en otros tiempos la capilla de la Atalaya, hoy morada de nuestro Buen Jesús Nazareno. La tradición cuenta que donde hoy se encuentra la actual capilla se había erigido un castillo para defender la entrada del puerto, cruzándose el fuego de sus cañones con los de las piezas enclavadas en Punta Muyeres. Aún hoy pueden observarse las cortaduras de castillo que se dice allí había, pudiendo distinguirse perfectamente, en los restos de los muros que todavía se conservan, las almenas para el emplazamiento de las armas artilleras.
No se sabe si de este mismo tiempo o posterior data la ermita de la Blanca, Nuestra Señora de la Blanca, «Estrella del Mar» como la apellidaban los marineros e invocaban en sus oraciones los navegantes. Edificada sobre la altura que domina la villa y el mar, había en ella los antiguos altares de Cristo Crucificado y la Virgen María, de gran devoción para los antiguos luarqueses. Cual acontece con otros santuarios de nuestro Principado de Asturias, la tradición refiere que la actual imagen de la Virgen de la Blanca fue hallada en una cueva labrada por el inquieto mar, conocida hoy esta cueva con el nombre de Cueva de la Blanca, túnel horadado en la roca viva y que atraviesa la punta del Focicón, pasando por debajo de la capilla y del faro, para dar salida a la playa de las Xarreas, con una longitud aproximada de unos cien metros. A pesar de esta leyenda, lo más probable es que la tal imagen fuese de las arrojadas al mar en Inglaterra cuando el cisma y separación de aquel pueblo del catolicismo y que flotando sobre las aguas vino a quedar varada en la cueva donde se encontró. Algunos sostienen la teoría de que esta imagen debió de ser algún resto de una antigua embarcación naufragada que la llevaría a su bordo como mascarón o para culto de la tripulación.
Son muchos los peregrinos que, durante todo el año, acuden fervorosos a la Atalaya para poner sus vidas a los pies del Nazareno, pedirle su protección y darle gracias por los favores recibidos. En realidad, en este incomparable paisaje, se encuentran, como dicen los antiguos, los seres más queridos de los luarqueses: el Nazareno en la Atalaya y sus difuntos en el cementerio.
FUENTE: Real Hermandad de Nuestro Padre el Buen Jesús Nazareno, de Luarca.
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